PINTURA ROMÁNICA

La pintura en el románico también está supeditada a la arquitectura. Las paredes de la iglesia románica están decoradas con pinturas la mayoría hoy desaparecidas. La pintura debe ilustrar sobre el contenido de las sagradas escrituras de forma clara y expresiva. La imagen sustituye a la palabra escrita y, de esta manera se decora el interior de las iglesias con un objetivo narrativo  y didáctico. Al igual que la escultura no pretende reproducir la realidad sino transmitir y enseñar la palabra de Dios.

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES:

a. La pintura puede ser al fresco o sobre tabla.

b. El dibujo es grueso: se contornea con un trazo negro la silueta que separa cada superficie de color. La pintura es en realidad un dibujo coloreado con tinta plana. Hay una ausencia total de volúmenes

c. Color puro sin mezclas y poco variado, a lo sumo dos tonalidades pero con un gran efectismo colorista, los colores son muy vivos. Destacan los colores ocres, rojizos, amarillos, blancos y negros. Debido a la intensidad y viveza de los colores utilizados, las pinturas parecen que son capaces de iluminar por sí mismas, el interior de las iglesias románicas condenadas a una eterna semipenumbra.

d. Carencia de profundidad y de luz: las figuras se disponen en posturas paralelas que resaltan sobre un fondo monocromo sobre franjas horizontales de diversos colores. La ausencia de contrastes de luz acentúa las formas geométricas de las formas.

e. Composición yuxtapuesta: preferencia por las figuras frontales. La profundidad se transmite por medio de la superposición de las cabezas. Predominan las composiciones simétricas.

f. Antinaturalismo: ocurre lo mismo que con la escultura, se da más importancia al mensaje que a la plasmación de la realidad. Este antinaturalismo lleva a la ausencia de paisaje o su representación esquemática. No hay movimiento y sí hieratismo y desproporción. Las figuras son esquemáticas y geométricas. Se pintan las líneas esenciales para transmitir el mensaje religioso. No hay que olvidar que no pretende reflejar la realidad: la pintura tiene un valor expresivo, narrativo y simbólico. Las figuras no se relacionan entre sí, no existe comunicación.

g. Dios se representa con una perspectiva jerárquica.

h. Expresionismo a través del color, del tratamiento de los pliegue (líneas paralelas) y sobre todo de unos ojos abiertos y severos.

ESTILOS PICTÓRICOS

A lo largo de los siglos XI y XII  es posible diferenciar en la pintura mural dos líneas pictóricas distintas:

  • Estilo francorrománico: Se localiza en el oeste de Francia y en Castilla, buen ejemplo son los frescos del Panteón de los Reyes de San Isidoro de León. Donde llega a través de la ruta de peregrinación. . Muestra un mayor naturalismo escénico, en el que destaca el gusto por el detalle, la expresividad,  el movimiento, y la espontaneidad, así como una predilección por los fondos claros.
  • Estilo bizantino: Las muestras principales se localizan en Italia y en Cataluña como son los frescos de San Climent y Santa María de Taüll. Esta tendencia presenta una ausencia casi total de efectos espaciales y volumétricos. Destaca por el contrario la predilección por el hieratismo, la voluntad de representar las figuras de manera frontal, el alargamiento  estilización de los cuerpos, la grandiosidad compositiva y la obsesión por la simetría, con las que se consigue una obra de carácter espiritual, solemne y monumental.  
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