ARQUITECTURA GÓTICA: Características generales

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Dos son las obsesiones de los nuevos constructores: elevación y luminosidad. Su afán de altura y luz tan íntimamente unidos al ansía de espiritualidad les lleva a soluciones impresionantes en los sistemas de empujes y contrarrestos hasta conseguir concretar éstos en unos puntos concretos.

Los elementos fundamentales que definen a ésta arquitectura son:

  • ARCO APUNTADO
  • BÓVEDA NERVADA O DE CRUCERÍA U OJIVAL
  • PILAR BAQUETONADO
  • CONTRAFUERTES
  • ARBOTÁNTES
  • PINÁCULOS
ESQUELETO, PLEMENTOS, TRACERÍA GÓTICA, ARCO APUNTADO

ARCO: El tipo de arco empleado será el apuntado, en sus múltiples variantes que tienen como ventaja el ejercicio  de unos empujes laterales menores que el de medio punto. Con el tiempo este tipo de arco derivará al conopial y al carpanel.

BÓVEDA DE CRUCERÍA: También llamada ojival o de nervios. Se caracteriza por estar compuesta por dos elementos fundamentales, el esqueleto y los plementos. El esqueletos lo conforman los arcos cruzados diagonalmente que son los nervios cruceros ojivos o nervios principales a los que hay que añadir los formeros o peripiaños y los fajones que delimitan el espacio lateralmente y los plementos son los paños que cierran los espacios entre los nervios apoyándose en ellos.

BÓVEDA ESTRELLADA

El interés de la bóveda radica en que con ella los empujes se concentran en 4 puntos concretos, en sus cuatro extremos, pudiendo abrirse el espacio que queda entre ellos. . Este tipo de bóveda descrita es la más sencilla, la cuatripartita, si a esta bóveda se le añade otro nervio transversal que pasando por la clave central une las dos claves de los arcos laterales dará lugar a la bóveda sextipartita. Y si  a ésta bóveda se le añade a su vez otro nervio longitudinalmente dispuesto se convertirá en una bóveda octipartita. Más adelante se le suman nuevos nervios que, aunque parten del mismo punto de arranque que  los  diagonales no llegan hasta la clave principal, se unen antes: son los nervios secundarios  y su punto de encuentro la clave secundaria. El tramo de unión entre la clave principal y secundaria se llama nervio de ligazón o ligadura dando así lugar  lo que se llama bóveda de terceletes.  En este ininterrumpido proceso se llegará a las riquísimas bóvedas estrelladas que caracterizaran el periodo final de esta arquitectura, el siglo XV.

PILAR BAQUETONADO: La  consecuencia de esta multiplicación de nervios en la cubierta será la inmediata transformación de sus soportes, el pilar irá igualmente multiplicando  los elementos que lo componen para así recoger mejor cada uno de los nervios de la bóveda. A lo largo de este proceso las columnas que rodean el núcleo central del pilar  aumentarán en  número pero disminuirán en grosor, convirtiéndose en finas columnillas circulares llamadas baquetones de ahí el nombre de pilar baquetonado. Estos delgados baquetones no requieren un remate individualizado coronándose todos ellos con un capitel corrido o estrecha franja horizontal decorativa.

PILAR BAQUETONADO
ARBOTANTES Y PINÁCULOS

ARBOTANTE O BOTAREL: Que es un trozo de arco que partiendo de su parte superior, del arranque de la bóveda de ojiva, conduce sus empujes laterales hasta los estribos de refuerzo que recorren el exterior del templo. El arbotante tiene también la misión de llevar hasta el exterior las aguas de lluvia de las bóvedas; si la altura es tal que se requiere un doble arbotante superpuesto, esta función de desagüe  la desempeña el que quede más arriba y srá  este el que decore su boca con variadísimas figurillas escultóricas: las gárgolas.

PINÁCULO: Cada estribo suele aparecer rematado por un pináculo que no es otra cosa que un pilar con forma piramidal que contribuye a acentuar el efecto ascendente por un lado, y por otro ejerce con su propio peso un empuje vertical sobre el contrafuerte que contrarreste el oblicuo que sobre el mismo ejercen los arbotantes, evitando con ello su desplazamiento.

DECORACIÓN: Los temas seguirán siendo geométricos, vegetales y de figuras humanas o de animales, pero tratados sobre todo de de forma opuesta al románico. Así los primitivos círculos  y triángulos se van transformando paulatinamente en triángulos curvos y óvalos apuntados, con preferencia por las  formas treboladas o cuadrifolias que se yuxtaponen  e incluso entrelazan hasta dar lugar a esta forma flameante de llama tan característica del gótico final.

CLARISTORIOS, TRIFORIO Y ROSETÓN

Estos motivos se utilizarán sobre todo para cerrar parcialmente los grandes vanos y es lo que se denomina tracería gótica. En los temas vegetales es donde mejor se aprecia el fuerte naturalismo propio del estilo, las hojas de hiedra, de vid, de roble etc conforman un follaje vivo y realista con el que se cubre capiteles, frisos o arquivoltas.

Las figuras humanas también se moverán en idéntica línea,  Toda esta rica ornamentación ha perdido el capitel pero aparecen otros elementos como son las sillerías de los coros, los grandes vanos y las portadas.

LOS VENTANALES O CLARISTORIOS aumentaran de tamaño, y ocuparán su interior con pequeñas columnillas verticales paralelas y superpuestas dando cabida a gran número de escenas; las ARQUIVOLTAS APUNTADAS que lo envuelven y definen  ACOGEN una decoración de figuras alineadas unas sobre otras siguiendo la dirección del arco y no radialmente dispuestas como se colocaban en el románico; tanto éstas como las que ocupan las jambas de las puertas suelen apoyarse en repisas y cuentan con remates individuales de chambranas o doseles. Sobre  os arcos de las portadas se colocan los gabletes, unas molduras agudas que acentúan la verticalidad del conjunto

También es frecuente en ellas la presencia de los rosetones o grandes vanos circulares que ilumnian los p9ies del templo, con esa luz multicolor que confieren las vidrieras

EN LAS PLANTAS el esquema  que domine será el longitudinal con tres o cinco naves y crucero sobresaliendo o no del ancho del templo, las cabeceras tendrán un desarrollo considerable, éstas constan de  presbítero más o menos profundo, nave envolvente o girola que puede ser sencilla o doble y capillas exteriores radialmente dispuestas adaptándose todos estos elementos a una forma poligonal distinta a la semicircular característica de las cabeceras románicas ya que sobre ella se asienta mejor las bóvedas de ojiva, así como los grandes paneles de las vidrieras.

EN EL ALZADO: Es frecuente notar una diferencia de altura notable entre la nave principal, las laterales y las capillas extremas. Las tribunas románicas escasean hasta desaparecer siendo sustituidas por una angosta galería de servicio, el triforio, que al principio sólo se abrirá al interior del templo pero pronto calará también su muro externo. La desaparición de la tribuna permite que aumente considerable el tamaño de los claristorios. 

En el exterior, flanqueando la fachada se alzan las torres que ya no son tan homogéneas como en el románico, siendo frecuente disponer sobre el basamento cúbico un campanario poligonal, aligerado por rasgados ventanales. Aunque en muchas escuelas  su remate es aterrazado, no faltan zonas donde se generalice el empleo de altísimos coronamientos apiramidados, como son las agujas o flechas.  

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