ESCULTURA GÓTICA: Características generales

 

La escultura gótica experimenta una palpable evolución a lo largo de los tres siglos que dura este estilo. Tras una etapa de transición del Románico al Gótico (a fines del siglo XII), se alcanza un periodo clásico, en el siglo XIII, caracterizado por un naturalismo idealizado y sereno. En el siglo XIV, adquieren cada vez más relevancia las imágenes de Vírgenes con Niño, que se curvan graciosamente, así como los sepulcros. Durante el siglo XV la escultura es muy realista, los rostros son auténticos retratos; hay un gusto por lo patético; proliferan los retablos de composiciones abigarradas y movidas.

 Los  Materiales empleados son  la piedra, pero también se usa la madera, generalmente policromada, el marfil, el metal.

Predomina el naturalismo, pero idealizado. Las figuras se humanizan, buscando el volumen de los cuerpos, el movimiento y la expresión de sentimientos en rostros y actitudes. La composición es clara y ordenada, organizándose las portadas en registros separados, pero evoluciona hacia una mayor confusión. El escultor gótico empieza a preocuparse por la profundidad. Todo se representa con gran detallismo.

La Temática sigue siendo fundamentalmente religiosa aunque de más clara interpretación porque el fuerte simbolismo imperante en siglos anteriores se torna  ahora narración. Se mantienen las fuentes iconográficas usadas en el Románico (la Biblia y los Evangelios apócrifos) pero aparecen otras nuevas: los temas marianos y las vidas de santos recogidas en la Leyenda Dorada. Hay también temas profanos.

Tipología: junto a la escultura monumental, se desarrollan nuevos tipos en el interior de las iglesias: retablos, sepulcros, sillerías de coro, Alcanza gran desarrollo la escultura exenta.

Escultura de bulto redondo

Dos motivos centran la atención del escultor el de la Virgen con el Niño y el de la Crucifixión. En el primero se muestra a María en su aspecto maternal no como trono de Dios sino comunicándose con su Hijo, al que mira, acaricia, con el que dialoga o juega, para lo que ha de inclinar a veces graciosamente su cuerpo, pues el Niño ha perdido ya la tradicional posición frontal en el centro de la imagen apoyándose en una pierna o sobre la cadera de su madre, Por el contrario, toda la tragedia de la religiosidad se refleja en los Cristos  crucificados,   en los que se condensa todo el sufrimiento de la Pasión.

Los cuerpos impasibles románicos se van quebrando de dolor, para ello el doble clavo de antaño que sujetaba los pies en paralelo se reduce a uno, facilitando el movimiento de la cadera. El drama del sacrificio de la cruz se subraya con la presencia de su madre, conformando el grupo de la Piedad.

El relieve

El relieve irá ganando profundidad al  disponer los elementos en diferentes planos atendiendo a las leyes de la perspectiva. El paisaje entra a formar parte de las escenas, que se acompañan de árboles o edificios mostrando gran interés por lo que pudiera ser considerado secundario o anecdótico. Destaca:

  • Portadas: En el tímpano, dividido en fajas horizontales, se sigue representando el Juicio Final y el Pantócrator o Cristo en Majestad, pero más humano que en el Románico, mostrando las llagas de las manos y rodeado de santos y ángeles que portan instrumentos de la pasión. Aparecen escenas de la vida de la Virgen, como la Asunción o la Coronación, con un sentido narrativo. En las jambas se colocan estatuas adosadas de santos y profetas y en las arquivoltas, ángeles, santos y ancianos del Apocalipsis, enmarcados en doseletes. En el parteluz suele ir la Virgen o un santo.
  • Capiteles: se sustituyen los motivos figurativos por fajas de decoración continua o vegetales.
  • Retablos: aparecen en el gótico. Se divide verticalmente en calles – la central más ancha se llama espiga– y horizontalmente en pisos, el inferior se llama predela. El retablo está protegido por una moldura llamada guardapolvo. Combinan a veces esculturas con pinturas.
  • Escultura funeraria: adquiere gran desarrollo como signo de prestigio. La tipología de los sepulcros es muy variada; adosados a la pared o exentos, generalmente se representa al difunto, muerto o vivo, yacente, orando o leyendo.
  • Sillería de los coros: Sobre todo en la etapa final del gótico cubrirán sus innumerables respaldos brazos y misericordias con decoración esculpida.
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