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Archive for the ‘BARROCO EN ESPAÑA’ Category

VELÁZQUEZ:

será el pintor más importante del barroco europeo. Su pintura resultó muy superior a la de sus contemporáneos en cuanto a técnica, composición e innovación. Nace en Sevilla e ingresa en la Corte de Felipe IV donde es nombrado pintor de cámara. Fiel al naturalismo que aplicará tanto a las personas reales como a los temas populares o mitológicos. Pero su naturalismo es amable, elegante, sin estridencias.

Su temática es variada: pintura mitología, histórica y religiosa, a la que hay que añadir paisaje y retratos.

Su técnica al óleo experimenta una evolución desde una pincelada fina, peinada,  de potentes volúmenes hacia otra en el que predomina la mancha de color

Su dominio de la perspectiva aérea hace que en sus cuadros se reflejen la atmósfera, el aire que envuelve a sus personajes. Pintaba además sin dibujo previo aplicando el color directamente sobre el lienzo.

Su estilo varía desde las primeras obras sevillanas inmersas en el tenebrismo  donde predominan los ocres, rojos y negros hasta su gran dominio de la perspectiva aérea donde vemos como su paleta ya se ha aclarado y donde los grises y platas son famosos.

Sus composiciones no poseen movimiento pero las figuras están dispuestas de tal manera que producen tensión y dinamismo en sus cuadros. No es un simple naturalista que refleja la realidad sino que la interpreta con gran maestría. Por ejemplo en las Meninas parece que está reflejando simplemente una escena que presencia, y sin embargo la escena es el producto de profundos estudios.

Distinguimos varias etapas:

a) Etapa Sevillana: aprende la técnica tenebrista; su pincelada es fina,  peinada, de potentes volúmenes. Trabaja sobre todo el tema religioso y sus obras

son de un gran realismo.  Al principio pinta bodegones a los que posteriormente irá introduciendo figuras de medio cuerpo tras una mesa. Obras clave de este periodo son “La vieja friendo huevos donde los protagonistas son los utensilios de cocina, “Cristo en casa de Marta” y el “Aguador de Sevilla” también conocido como las “Edades del hombre”

b) Primera etapa madrileña (1623-1629): Felipe IV le nombra pintor real. Realiza una serie de retratos del rey y de personas de la Corte. En este periodo pinta “Los Borrachos”. La temática mitológica supone ya una novedad en el panorama artístico español. Es la primera vez  que la trata Velázquez. La única concesión que hace al mundo clásico está en los desnudos del dios del vino y de uno de sus acompañantes pero sin atisbos de idealismo. La Corte de esta divinidad  está formada por picaros y mendigos, gente humilde de acentuado naturalismo. Se ha dicho que el auténtico protagonista es el vino y la euforia o alegría que provoca el ingerirlo, como muestran claramente algunos de los rostros de las figuras.

c) Primer viaje a Italia: conoce las obras de los grandes maestros de la pintura italiana que influirá en su pintura. Abandona el tenebrismo, estudia el desnudo y la perspectiva aérea.  Pinta “La fragua de Vulcano” donde capta el instante en que Vulcano, dios del fuego y de la metalurgia, es interrumpido por Apolo para comunicarle la infidelidad  de su esposa Venus. El momento elegido es de gran tensión y dramatismo, pero trata el tema con gran discreción y elegancia. La distribución escalonada de las figuras nos muestra a un maestro lanzado a la conquista de la profundidad espacial.

 

d) Segunda etapa madrileña (1631-1649): A su regreso de Italia hizo el hermoso “Cristo Crucificado”.

Participa en la decoración del Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro, Velázquez pinta con ese fin la famosa “Rendición de Breda”,  donde destaca su c lara paleta en la que dominan los tonos plateados, contribuyendo a hacer más luminosos los fondos y la perspectiva aérea claramente lograda.

Para el mismo Salón de Reinos pintó 5 retratos ecuestres el de “Felipe III”,  el de “Felipe IV”, el de “Margarita de Austria”, el de “Isabel de Borbón” y el del “Príncipe Baltasar Carlos”. Estas obras de clara línea cortesana no alejan a Velázquez de los temas más humanos, así pinta la serie de los “Bufones”. Este mundo de deformaciones físicas y psíquicas será representado con fidelidad en un sincero estudio del natural pero sabiendo captar lo que de humano se escondía bajo aquella más cara de fealdad. No hay la más mínima burla o sátira hacia estos seres. Ej.:  “El niño de Vallecas”, “Juan Calabazas”

e) Segundo viaje a Italia (1649-51):  Pinta al Papa “Inocencio X” al que capta psicológicamente. Es importante señalar dos cuadros de paisaje de la Villa Medici  titulados “La Tarde” y el “Mediodía”. Son paisajes pintados al aire libre, al natural, cuando en ese momento lo normal era tomar unos apuntes y luego transformarlo en el taller. Ha usado en ellos una pincelada de absoluta libertad, anticipadora de lo que siglos después será el impresionismo.

Con “La Venus del Espejo” se introduce en el desnudo femenino, es un bello cuerpo de acentuadas curvas sensuales pero con todo el refinamiento y la elegancia propias del autor, evitando lo que de crudo pueda tener un desnudo. La presencia del espejo acentúa la sensación de profundidad

f) Período final (1651-1660): realiza fundamentalmente retratos entre los que destaca

“Las Meninas”, su obra cumbre y “Las Hilanderas”.

En “Las Hilanderas” funde mito y realidad. El gran protagonista del cuadro es la luz que ilumina tenuemente el primer plano y con mayor intensidad el fondo. Todo se supedita a la luz, tanto la línea como el color. Supone un pleno dominio de la plasmación atmosférica.

En “Las Meninas” vemos un retrato de grupo, prácticamente todos los personajes están identificados. La sensación de profundidad espacial queda asegurada con la disposición de las figuras escalonadamente, en distintos planos a lo largo de la estancia y se acentúa con la puerta abierta al fondo. Casi todas las miradas de los personajes del cuadro convergen hacia el espectador, haciéndolo participe de la escena, aunque  indudablemente no es el foco de su atención, sino los reyes que estarían en el lugar que hoy ocupamos nosotros, incluyendo de alguna manera también el espacio que queda fuera de los límites del cuadro.

El sabio manejo de la luz, facilita el dar a cada uno de los 11 personajes que componen el grupo un distinto papel resaltando los más iluminados. Su factura es libre y atrevida que ha llevado a algunos estudiosos a pensar en la posibilidad de que determinadas partes del cuadro habían quedado sin terminar.

 

 

 

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EL BARROCO EN ESPAÑA: arquitectura, escultura y pintura

El barroco alcanza un gran desarrollo en España como país que se convierte en la punta de lanza de los países que luchan contra la reforma protestante. El arte está al servicio de la fe católica reflejando el lujo y la fantasía. En España las condiciones son muy favorables: enorme poderío económico de la Iglesia Católica y el control de la moral católica por parte del Estado y de la Iglesia a través de la Inquisición.

ARQUITECTURA

Nuestro país vivirá desde inicios del siglo XVII una situación de crisis, derivada en parte del mal gobierno de sus monarcas, que dejaron el poder en manos de sus validos (Duque de Lerma, Conde-Duque de Olivares), situación que repercute negativamente en el arte con una víctima clara, la arquitectura, pues al ser esta la más costosa también  es la que con más facilidad se resiente de las penurias económicas. Se construye poco, lentamente y con muchas interrupciones. Serán obras modestas, la mayor parte religiosas, de poca envergadura, y pobres materiales, mampostería, ladrillo y yeso. Si acaso se cuidan las apariencias, utilizando piedra en las fachadas. Por otro lado las nuevas aportaciones serán escasas, manteniendo por lo general las soluciones clasicistas de finales del XVI. Podemos distinguir:

El estilo herreriano. Se desarrolla en la primera mitad del XVII. Características: Estilo basado en el colosalismo y monumentalidad, sobrio que aporta el sentido estático y ordenado, de austeridad decorativa. Destaca Juan Gómez de Mora autor de la Plaza Mayor de Madrid en 1617, la Cárcel de Corte (Ministerio

de Asuntos Exteriores), y la iglesia de las Bernardas de Alcalá de Henares. Otras

  • obras importantes son el Palacio del Buen Retiro de Alonso Carbonell y la iglesia de los Jesuitas (Iglesia de San Isidro)de Francisco Bautista.

El pleno barroco. Se desarrolla en la segunda mitad del XVII. Características: coinciden con las del periodo en general.

Obras: En Granada, Alonso Cano crea en la fachada de la catedral de Granada busca un efecto de profundidad al hundir tres grandes arcos. En Castilla la familia Churriguera da nombre al “churrigueresco”, consistente en una decoración exacerbada,Jose Benito realizó  una obra de envergadura en el conjunto de El Nuevo Batzan. Suyo fue también el Palacio de Goyeneche  en la calle Alcalá. En Salamanca Joaquin hace el Colegio Anaya y Alberto la gran Plaza Mayor, en línea de la de Madrid, cuadrada y cerrada, porticada con arcos de medio punto, centrando el conjunto el Ayuntamiento, obra de García de Quiñones.

En Madrid trabajó Pedro de Ribera, quizá el más importante arquitecto de principios del XVIII, autor del Hospicio de San Fernando,  el Cuartel del Conde Duque en estos edificios crea un tipo de portada-retablo de gran difusión, y el Puente de Toledo.

En Toledo Narciso Tomé ejecuta en la catedral el Transparente, compleja obra de un barroquismo cercano al Rococó, síntesis de escultura y arquitectura, dedicado a la exaltación de la Eucaristía.

En Galicia la Fachada del Obradoiro en la catedral de Santiago de Compostela fue proyectada por Casas Novoa.

En Cádiz la catedral es obra de Vicente Acero.

La arquitectura palacial de los Borbones.

Con la nueva dinastía borbónica penetran las tendencias arquitectónicas que estaban de moda en Francia y se impone un Barroco Clasicista, presente en el Palacio de la Granja en Segovia, el de Aranjuez, el de Riofrío y el Pardo.

El Palacio Real se levanta por iniciativa de Felipe V, para sustituir al antiguo  alcazar incendiado, continuándolo más tarde Carlos III quien introdujo algunos cambios. Trabajaran en él también arquitectos italiano: Felipe Juvara, sustituido tras su muerte por Sachetti y Sabattini. Se repetirá en la planta la tradicional disposición de los antiguos Alcázares medievales: cuadrada, en torno a un gran patio central con cuatro torres en las esquinas. De los exteriores destaca su grandiosidad y elegancia, articulando sus fachadas con pilastras y columnas de orden colosal sobre un cuerpo bajo a modo de basamento y como remate estatuas.

ESCULTURA

Está realizada fundamentalmente en madera policromada. Se inspira en la realidad, es por tanto una escultura realista. Este realismo queda patente en las ricas vestiduras, en la utilización de cabello natural, ojos y lágrimas de cristal. Además destaca por su expresionismo que da rienda suelta a los sentimientos: dolor, angustia, muerte y éxtasis.

Su temática será casi exclusivamente religiosa. Los temas mitológicos y profanos estarán prácticamente ausentes. Su objetivo es despertar la devoción en los fieles.  Destaca el campo de la imaginería: figuras exentas para las iglesias y conventos así, como “pasos” para las procesiones de Semana Santa. Es ahora cuando aparecen las cofradías y hermandades que canalizan la religiosidad del pueblo.

Se distinguen dos escuelas:

a)      La escuela castellana: realismo violento y exagerado. Se plasma el dolor y la crueldad algo que se refleja en la abundancia de sangre. Son obras dinámicas y fuertemente expresivas. Las figuras presentan un fuerte modelado. Sus centros más importantes y activos de la escuela castellana son Madrid y Valladolid. Destaca el escultor Gregorio Fernández. Su arte, de cuidada técnica, se inspira en el estudio del natural. En su temática predominan el sentido patético y doloroso de la imagen religiosa. Podríamos definir su realismo como patético pero sin caer en la vulgaridad. Destaca su obra “Cristo Yacente” del Pardo donde realismo es la característica principal. los pasos procesionales “La Quinta Angustia”, “El Cireneo” “La Verónica”

En Madrid los monumentos dedicados a los reyes son obras italianas importadas, es el caso de la  ecuestre de Felipe III obra del manierista Juan de Bolonia, y la de Felipe IV de Pietro Tacca donde colaboraron Martínez Montañés y Velázquez, y cuyos cálculos matemáticos fueron realizados por Galileo.

La escuela andaluza: hace más hincapié en la belleza y en melancolía dentro del dramatismo que caracteriza al barroco español. Es más sosegada, buscando siempre la belleza correcta. Huye así de la exageración de la escuela castellana. Estamos ante un realismo idealizado que se caracteriza por la serenidad. El modelado de las figuras es suave y se aprecia la belleza y el equilibrio.

A diferencia de la escuela castellana continúan usando la técnica del estofado: se utiliza un fondo de oro, pan de oro sobre la imagen.Encima se aplica color, para posteriormente raspar el color aplicadosobre la superficie de oro haciendo salir los dibujos. Este oro matizabalos colores dándoles una elegancia y suntuosidad mayor que en Castilla.

El escultor Martínez Montañés reúne las características de la escuela andaluza. Sus imágenes son más dulces y serenas. Destacan sus grandes paños que dan grandiosidad a la imagen. Su policromía bien equilibrada dista mucho del cromatismo desgarrador de la escultura castellana. Destaca su obra “Cristo de la Clemencia” en el que quedan patentes la serenidad y clasicismo.

Juan de Mesa fue su discípulo, desarrolló un estilo muy personal donde mezcla el equilibrio y el patetismo, es el caso del Cristo de la Agonía.

Alonso Cano es el principal representante de la escuela andaluza en Granada, se caracteriza por el clasicismo, gracia y delicadeza, como muestra la Inmaculada facistol de Granada.

Pedro de Mena fue su discípulo, pero se alejará del maestro para recrear personajes de un hondo misticismo, como la Magdalena Penitente.

A mediados de siglo se abandonan las formas serenas y equilibradas, por otras de sentido dinámico y sobrio realismo de influencia berninesca, José de Arce, Pedro Roldán, y su hija Luisa llamada “La Roldana” son sus representantes.

En Murcia destacará Salzillo en el siglo XVIII que crea pasos con grupos. Su estilo ya rococó se inspira en las figuras de barro de los belenes napolitanos

PINTURA

A parte de compartir las características del barroco, distinguimos una predilección por un equilibrado naturalismo y una composición sencilla; un predominio de la temática religiosa y una ausencia de sensualidad; así mismo utilizan la técnica del tenebrismo.

Primera mitad del siglo XVII. Se desarrolla el naturalismo “equilibrado”, entendiendo por “equilibrado” el acercamiento a lo más desagradable de una manera filosófica. En Valencia trabajaron Ribalta, formado en El Escorial, autor de Aparición del ángel a San Francisco de dosis naturalistas; y Ribera que se trasladó a Roma y finalmente se instalará en Nápoles, se caracteriza por la influencia del naturalismo tenebrista de Caravaggio, como muestra en El martirio de San Felipe, no obstante se ha superado la visión de este artista como un pintor de lo grotesco. Otras obras suyas serían el “Sueño de Jacob” “El martirio de San Bartolomé” “La mujer barbuda” “El niño romano”

En Sevilla se formaron Zurbarán, pintor también naturalista de obras sobre todo religiosas, se le recuerda principalmente por sus series monacales, donde se apoya en el uso del blanco y prescinde la mayoría de las veces de fondos arquitectónicos. Como por ejemplo la serie del monasterio de San Pablo en Sevilla o las del Monasterio de Guadalupe, tampoco  no olvidar sus reflexivos bodegones,

 Alonso Cano clasicista, cuya obra está llena de gracia y delicadeza, crea un tipo femenino que se repetirá  con gran éxito en sus inmaculadas. De época madrileña  es el famoso “Milagro del Pozo”.

Segunda mitad del siglo XVII. La pintura de este periodo vive la influencia flamenca (Rubens y Van Dick), se hace más dinámica y colorista. En Madrid destaca la labor de Antonio Pereda y sus Vanitas tipo especial de bodegón en el que encontramos relojes, flores marchitas, libros rotos, calaveras,… los pintores de Corte Juan Carreño de Miranda y Claudio Coello, continuadores de la obra de Velázquez e influenciados por el retratoaristocrático y detallista de Van Dick.

Claudio Coello (El triunfo de San Agustín)y Francisco Rizzi van a ser los máximos representantes del barroco decorativo.

En Sevilla trabajaron Murillo, que  plasmó una religiosidad familiar y tierna, su mayor preocupación lo constituye el colorido y no presta atención a la investigación plástica que tanto atareó a Zurbarán y Velázquez.. En su juventud se inició en el tenebrismo época, a la que pertenecen los cuadros con el ambiente de golfillos y mendigos como por ejemplo “Niños comiendo uvas

Los numerosos encargos y su gran éxito hicieron que se encasillara en las representaciones y no avanzara. Obras suyas muy divulgadas son “La Familia del Pajarillo” numerosas vírgenes y niños: “El buen Pastor” ; y Juan Valdés Leal hombre de personalidad violenta, que le lleva a insistir en temas macabros, Finis Gloriae Mundi.

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