PINTURA, ESCULTURA Y MOSAICO: LA NUEVA ICONOGRAFÍA CRISTIANA

PINTURA, MOSAICO Y ESCULTURA: LA NUEVA ICONOGRAFÍA

CRISTIANA

La iconografía que caracterizará al arte paleocristiano se adaptará a las nuevas necesidades religiosas, alejándose del realismo clásico y dando paso al expresionismo de un arte figurativo en el que predominará el carácter simbólico

que sentará las bases iconográficas del arte que luego se desarrollará a lo largo de toda la Edad Media.

Los primitivos artistas cristianos llevarán a cabo su labor, principalmente, en las catacumbas, adquiriendo sus manifestaciones artísticas una auténtica dimensión pública y una temática más gloriosa y triunfante después de la aceptación y oficialización de la nueva fe por parte del Imperio (Edicto de Milán)

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En el arte paleocristiano la pintura mural tendrá un gran desarrollo y fue importante en la decoración de las paredes y de los arcosolios (hueco arqueado que remataba los nichos) de las catacumbas. La técnica utilizada se basaba en el trazo ligero e impresionista y de escaso cromatismo, dado que se valoraba más el significado religioso que la belleza formal o la representación de la realidad. En cuanto a contenidos éstos se basaron, en principio y con el fin de que el mensaje cristiano pasara desapercibido, en la cristianización de iconografías paganas, como el caso de Orfeo (músico mitológico que atraía a las fieras a sus pies despojadas de su ferocidad) que se convierte en personajes de la tradición cristiana como David o el mismo Jesús. El tema más frecuente fue la representación del Buen Pastor, apareciendo también figuras como la del Orante o la de una variada gama de animales (paloma, ciervo, pavo real o pez) que simbolizan a Cristo, al alma, etc. También aparecen temas de carácter bucólico o el crismón (monograma de Cristo formado por el enlazamiento de las iniciales de su nombre en griego, de las que suelen pender también la primera y la última letra – alfa y omega – del alfabeto griego que vienen a definir a Jesucristo como principio y fin de todas las cosas)

Los contenidos variarán con la liberación del culto cristiano y a partir de principios del siglo IV los temas del Antiguo y del Nuevo Testamento protagonizarán las representaciones pictóricas. Esta temática se hará presente también en los mosaicos que, por influencia bizantina, sustituirán a la pintura al fresco, decorando ahora, con esplendor monumental, basílicas y mausoleos, aprovechando todo tipo de superficies (paredes, pavimentos, etc. )

La producción escultórica se desarrollará fundamentalmente en la decoración de los sarcófagos, en los que se deja sentir claramente la influencia romana y en donde inicialmente, igual que ocurrió con la pintura, se combinaban temas cristianos con los de origen pagano. Se puede decir, por tanto, que los sarcófagos paleocristianos derivan de los sarcófagos romanos y en su adorno se aprecia una evolución que va desde la simple decoración con estrígiles, es decir con molduras huecas y onduladas a los más complejos frisos que encierran escenas entre columnas arcadas. Por otro lado tenemos que las tallas exentas no son, por la influencia de la tradición judía contraria a la representación de la divinidad, muy frecuentes y se reducen a contados ejemplos del Buen Pastor.

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ARTE PALEOCRISTIANO

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

La figura de Jesucristo hizo su aparición en el complejo panorama judío de principios de nuestra era. En Jerusalén se configuró la primera comunidad cristiana como una más de la sociedad hebrea, pero su rápido incremento y la incorporación a la misma de personas y elementos culturales no judíos comenzaron a marcar diferencias. El cristianismo también rechazaba ciertas manifestaciones greco-romanas y se mostraba especialmente intolerante con el paganismo, situándose muchas veces al margen de la sociedad. En los dos

primeros siglos de su existencia, el cristianismo se tuvo que enfrentar a un clima de hostilidad que derivó en violentas acciones anticristianas como las del emperador Nerón y en la aparición, ya a comienzos del siglo III d. C., de los primeros edictos imperiales contra el cristianismo que provocaron las célebres persecuciones ( la más cruenta fue la última, instigada por Diocleciano a comienzos del siglo IV d. C. );mecanismo de defensa de un Imperio Romano en crisis que intentaba rescatar las tradiciones religiosas romanas para frenar la expansión cristiana que suponía una radical renovación. Las persecuciones no lograron acabar con el cristianismo y el triunfo de éste culminará con la publicación, en el año 313, del Edicto de Milán, mediante el cual el emperador

Constantino lo convierte en religión oficial del Imperio.

El arte paleocristiano, pues, es el producido por los cristianos en los territorios situados bajo dominio romano y, por lo dicho, en su gestación y desarrollo se distinguen dos períodos: antes y después del Edicto de Milán. Antes del año 313 d.C., el arte paleocristiano es un arte clandestino, relegado a las catacumbas y cuyo contenido, dirigido a una mayoría de pobres fieles, se aleja del clasicismo y se reviste de gran simbolismo y expresividad. Por contra, después del Edicto de Milán y como reflejo de la Iglesia triunfante, el paleocristiano se mostrará en todo su esplendor. En definitiva, el arte cristiano primitivo se constituye en puente entre dos culturas clave: la clásica y la medieval cristiana.

ARQUITECTURA PALEOCRISTIANA : LA BASÍLICA

Inicialmente no hay una arquitectura característica del nuevo espíritu cristiano. La pobreza económica en la que se mueven las primeras comunidades de creyentes impide la construcción de edificios destinados a la nueva liturgia, de ahí que los oficios religiosos de estos primeros tiempos se realice en casas particulares ( domus eclesiae ) Paralelamente van surgiendo los cementerios cristianos que, dadas las difíciles circunstancias en las que viven los cristianos y ante la imposibilidad de extenderse en superficie, derivarán, especialmente en Roma, en construcciones subterráneas ( catacumbas ) formadas por estrechas galerías en cuyas paredes se excavan nichos rectangulares para las tumbas.

Tradicionalmente se ha dicho que los cristianos también utilizaron las catacumbas como refugios y lugares de culto durante las violentas persecuciones a que fueron sometidos por los emperadores romanos, pero hay autores que no comparten esta opinión. Como ejemplos destacados de estas construcciones funerarias tenemos las catacumbas de San Calixto, de Santa Domitila y de Santa Priscila, todas ellas en Roma. La exteriorización del culto tras el Edicto de Milán ( año 313 ) trajo consigo la aparición de la arquitectura religiosa cristiana propiamente dicha. En realidad, el edificio religioso por excelencia – la basílica – venía a ser una adaptación de las antiguas basílicas civiles romanas en las que se llevaban a cabo actividades comerciales o servían de tribunales de justicia. La basílica cristiana, a diferencia de la clásica de planta rectangular y tres naves separadas por columnas, era de planta longitudinal y podía tener hasta cinco naves. La nave central, con cubierta de madera a dos aguas y ábside semicircular, era más ancha y alta que las laterales con cubierta de una sola agua. Esta diferencia entre nave central y naves laterales daba lugar a la colocación de un cuerpo de ventanas  (claristorio). El altar no ocupaba el centro geométrico y debajo de él podía hallarse una cripta en la que se solía custodiar los restos de algún santo o mártir. El nartex o pórtico exterior, especie de vestíbulo que señala el acceso al interior del templo, y el atrium o patio porticado, se hallaban ubicados a los pies del edificio. Italia (Roma, Milán o Rávena ) posee destacados ejemplos de basílicas paleocristianas, sobresaliendo la de San Juan de Letrán, remodelada en su totalidad durante el Renacimiento y a cuyo desarrollo había contribuido el

emperador Constantino.VIDEO EN EL INTERIOR DE LA IMAGEN

La arquitectura paleocristiana también presenta la tipología de construcción de planta centralizada, preferentemente en la zona oriental del Imperio, donde este modelo coexiste con el modelo basilical predominante en occidente. En definitiva, la basílica vino a cubrir con creces las carencias que, durante los primeros tiempos, tuvieron los fieles cristianos de lugares de culto apropiados en donde practicar su liturgia.